Simancas Rivas | La indignidad de los honorarios bajos
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La indignidad de los honorarios bajos

La indignidad de los honorarios bajos

Hace unos días se produjo en Twitter un pequeño debate motivado por la publicidad de un compañero de Leganés, en la que informaba que el precio de un divorcio era de 150€ por cónyuge.

Aunque su incitación al pleito con la palabra “Divórciate” podría violar el Estatuto General de la Abogacía Española, visto lo visto en las campañas de publicidad por los productos tóxicos bancarios en medios de comunicación masiva, está claro que la polémica no era por estimular el inicio de un juicio sino por el precio.

Algunos alegaron que esos precios dañan la imagen de la abogacía y son competencia desleal.

En la abogacía se dan guerras de precios como en cualquier otro sector y es lo que el cliente quiere: que nos peguemos para aportarle más valor a menor precio.En tanto cumpla con las obligaciones reguladas de la profesión, es una cuestión de conveniencia. Si puede trabajar con calidad con esos precios y mantenerse será decidido por los clientes.

De todos modos, aunque no gustara, las reglas del libre mercado impiden la fijación de precios mínimos: los servicios de abogados no están sujetos a un sistema de tarifas mínimas.

Los honorarios de los abogados se fijan libremente, son uno de los elementos del marketing mix y, por lo tanto, también son el resultado de una estrategia. Cuando la hay.

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